viernes, 25 de agosto de 2023

Eva y Golda - Mary Cross

 

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El 9 de abril de 1951, llegaba a la Argentina la Ministra de Trabajo israelí Golda Meir, Eva Duarte la recibió con orgullo y forjó una amistad, personal y entre los pueblos de Argentina e Israel. La Fundación, enviaba alimentos, medicinas, frazadas al pueblo israelí, en particular para las poblaciones de los barrios más humildes. El Estado de Israel, creado en 1948, un año después, Argentina lo reconoció. Cinco buques fueron enviados desde Argentina con cajas de madera repletas de alimentos y medicinas.

Golda Ministra de Trabajo y Eva luchadora contra las injusticias, dos mujeres se sentaban frente a frente, se miraban a los ojos y nacía una gran amistad. Mujeres que bregaban por un mundo más justo, encarnaban los verdaderos principios de la lucha de las mujeres para defender los derechos sociales.


— ¿Dígame Eva, como usted puede hacer todo esto?—. Preguntó la ministra israelí, asombrada por el entusiasmo de Eva en cada palabra, en cada acción y en cada detalle de su ideario político.


— Todo lo hago con amor, con el mismo amor que usted, estimada amiga, lo hace en defensa de su pueblo—


Eva explicó a Golda su tarea social y la importancia que tenía para crear una sociedad más justa. En un mundo liderado por hombres, comenzaban a marcar un camino para las mujeres en la política.

Golda explicó su trabajo y  su lucha en defensa de su pueblo, la agitada vida desde su nacimiento en Ucrania, la estadía en EEUU, su tarea como Embajadora en URSS y  la vida junto a su marido, como agricultores, en los kibutz.

Ellas habían vivido una infancia con dificultades, pobreza y sufrimiento por este motivo, sabían que los niños eran lo más importante para proteger de la pobreza, del hambre y de la guerra. Ningún niño debía sufrir, toda familia tenía el derecho a una vivienda digna, eran temas de actualidad que, en un diálogo sincero, acordaron sin ser un impedimento el idioma y la religión.

Golda tuvo una infancia difícil, la pobreza de su familia ocasionó sufrimientos desde su más temprana edad, el antisemitismo. Eva con una niñez cruda, señalada su familia por el pueblo donde vivía, su padre tenía dos familias en diferentes localidades. Mujeres con personalidad, fuertes y valientes, no dudaron en entregar su vida para la defensa de sus pueblos.

Golda abrazó a Eva por la labor que realizó a favor del Estado de Israel, y dijo:

Argentina, querida Eva,  fue uno de los pocos países que brindaron “ayuda humanitaria” durante la guerra de la independencia a nuestra nación. Puede verse en algunos kibutz, los muebles, instrumentos agrícolas, frazadas y sábanas con el sello de la Fundación Eva Perón. 

Como no agradecerlo!


—No hay nada que agradecer! Como mujer, siento el compromiso ineludible de ayudar a los que sufren, más allá de las fronteras, es mi deber ayudar y una obligación que siento desde niña. Quiero pedirle, querida amiga Golda, tenga en cuenta a nuestra Fundación cada vez que lo necesite—.

Una sonrisa mutua selló la amistad, un pacto de honor firmado con amor y solidaridad.

Un camino de luz y paz forjado por dos mujeres, comenzaba a tejer nuevos capítulos en la historia mundial. Era posible la solidaridad internacional, la concordancia política traspasando las murallas del tiempo, de la distancia y de la cultura.

Golda Mabovitch de Meir y María Eva Duarte de Perón, dos mujeres apasionadas, únicas, líderes y estadistas, en un mundo de post-guerra, lograron un entendimiento para que en un futuro, la humanidad  fuese mas solidaria. 


—Deseo pedirle, que no me olvide, tenga en cuenta que nuestros pensamientos, nuestras ideas de justicia, son las mismas, siempre será bienvenida cada vez que quiera visitar la Argentina. Yo iré al aeropuerto pensando que llega una hermana que hace tiempo deseo abrazar—.


—Gracias por vuestra solidaridad, empatía y nobleza de corazón, seguiremos gratamente en contacto, personal y diplomático. Llevo un buen recuerdo de este viaje, estimada amiga—.


—Dios bendiga a su pueblo, amiga Golda.

— Shalom aleijem, Eva.


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jueves, 24 de agosto de 2023

EL SABLE CORVO- Mary Cross

 Mi sable corvo siempre estuvo destinado a la defensa de la Patria, mi deseo es que se entregue este sí­mbolo de la lucha por la libertad sudamericana, a Don Juan Manuel de Rosas, mi camarada y amigo, le dije a mi hija, una tarde de lluvia.



—Ahora los gringos sabrán que los criollos no somos empanadas, que se comen así­ nomás sin ningún trabajo, le escribí­ al Brigadier General Rosas, antes de realizar mi testamento en el año 1844.


—Será como usted diga, padre.

Soy Generalísimo de la República del Perú y Fundador de su libertad, Capitán General de la República de Chile, y Brigadier General de la Confederación Argentina, estoy consciente de mi mal estado de salud, mis huesos están cansados y mi cerebro aún funciona, por tal motivo, en el artí­culo tercero de mi testamento dejé expresado de forma muy clara lo siguiente:


 "El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción, que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla."


Compré, mi sable corvo, en 1811, en Londres y traté de diseñar los latones para el Regimiento de Granaderos a Caballo, más cortos y livianos. Tiene  92 centímetros de largo y su origen es de Arabia, un magní­fico sable persa, con una hoja de acero de Damasco, empuñadura de madera de ébano y vaina recubierta en cuero y bronce.¡ Dios! Tenerlo frente a mí, fue magnífico, quedé algunos segundos antes de decidir comprarlo. Dije:

—Este sable necesito para luchar contra los gringos!— Y llegué al Buen Ayre en 1812 con él, dentro de mi valija.

Me acompañó con hidalguía y lealtad a las campañas de Chile y Perú. Antes de zarpar hacia Perú en 1820, lancé una proclama, solo desenvainarí­a mi grandioso sable corvo en la guerra por la independencia. Tuve que aclarar, no me molestó hacerlo, que jamás lo harí­a contra las provincias artiguistas, como me ordenaba el Directorio. 

—Que creen que soy? —Todos mis hombres aplaudieron entre lágrimas. Dije:

—Si yo hubiese tomado una parte activa en la guerra contra los federalistas  debía renunciar, sin más, a la empresa de libertar el Perú, y suponiendo que la suerte de las armas me hubiese sido favorable en la guerra civil, yo habrí­a tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos. 

¡No, el general San Martí­n jamás derramará la sangre de sus compatriotas!

Cuando volví del Perú dejé el sable en Mendoza, mi hija lo llevó a Francia. ¿Qué mejores que en las manos  del Restaurador de las Leyes? Pensé en silencio y luego le dije a Mercedes y di instrucciones.

Dejé todo escrito por mi puño y letra para que no existan especulaciones y se cumpla en su totalidad, así­ podré morir en paz sabiendo que entregué mi vida por la libertad del continente americano y la posteridad me recordará como un soldado valiente, además de un hombre justo y patriota. 







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Carta de José a Juan Manuel

 


El Restaurador de las Leyes, se encontraba en su escritorio leyendo correspondencia que llegaba de las provincias, el peligro latente de una guerra civil, continuaba y el haber sido designado nuevamente como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, lo colocaba en una posición de privilegio por haber tenido el valor de restaurar el orden, teniendo el respeto de los federales y del mismo Libertador San Martín. 

De pronto la cocinera lo interrumpe, como él le permitía entrar sin llamar, ella le pregunta:

—¿Qué desea comer? Bueno, mejor dicho, ya preparé su plato preferido, albóndigas, locro y mollejas asadas.—Dijo Caledoña y se retiró a continuar con sus tareas culinarias. 

Don Juan Manuel, retomó la lectura de cartas y se encontró con una, cuyo remitente lo alertó de inmediato. Dejó el resto de las notas, se levantó de su sillón, caminó unos pasos, miró por la ventana al escuchar el canto de unos niños en el patio, luego volvió al escritorio y leyó la carta que llegaba desde Francia. Ella decía:


Boulogne-sur- Mer, 2 de noviembre de 1848. Excmo. Sr. Capitán general D, Juan Manuel de Rosas. 

 Mi respetable general y amigo:  

A pesar de la distancia que me separa de nuestra patria, usted me hará la justicia de creer que sus triunfos son un gran consuelo a mi achacosa vejez. Así es que he tenido una verdadera satisfacción al saber el levantamiento del injusto bloqueo con que nos hostilizaban las dos primeras naciones de Europa; esta satisfacción es tanto más completa cuanto el honor del país, no ha tenido nada que sufrir, y por el contrario presenta a todos los nuevos Estados Americanos, un modelo que seguir y más cuando éste está apoyado en la justicia. No vaya usted a creer por lo que dejo expuesto, el que jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión humillante presidiendo usted a sus destinos; por el contrario, más bien he creído no tirase usted demasiado la cuerda de las negociaciones seguidas cuando se trataba del honor nacional. Esta opinión demostrará a usted, mi apreciable general, que al escribirle, lo hago con la franqueza de mi carácter y la que merece el que yo he formado del de usted. Por tales acontecimientos reciba usted y nuestra patria mis más sinceras enhorabuenas. Para evitar el que mi familia volviese a presenciar las trágicas escenas que desde la revolución de febrero se han sucedido en París, resolví transportarla a este punto, y esperar en él, no el término de una revolución cuyas consecuencias y duración no hay precisión humana capaz de calcular sus resultados, no sólo en Francia, sino en el resto de la Europa; en su consecuencia, mi resolución es el de ver si el gobierno que va a establecerse según la nueva constitución de este país ofrece algunas garantías de orden para regresar a mi retiro campestre, y en el caso contrario, es decir, el de una guerra civil (que es lo más probable), pasar a Inglaterra, y desde este punto tomar un partido definitivo. En cuanto a la situación de este viejo continente, es menester no hacerse la menor ilusión: la verdadera contienda que divide a su población es puramente social; en una palabra, la del que nada tiene, tratar de despojar al que le posee; calcule lo que arroja de sí un tal principio, infiltrado en la gran masa del bajo pueblo, por las predicaciones diarias de los clubs y la lectura de miles de panfletos; si a estas ideas se agrega la miseria espantosa de millones de proletarios, agravada en el día con la paralización de la industria, el retiro de los capitales en vista de un porvenir incierto, la probabilidad de una guerra civil por el choque de las ideas y partidos, y, en conclusión, la de una bancarrota nacional visto el déficit de cerca de 400 millones en este año, y otros tantos en el entrante: éste es el verdadero estado de la Francia y casi del resto de la Europa, con la excepción de Inglaterra, Rusia y Suecia, que hasta el día siguen manteniendo su orden interior. Un millar de agradecimientos, mi apreciable general, por la honrosa memoria que hace usted de este viejo patriota en su mensaje último a la Legislatura de la provincia; mi filosofía no llega al grado de ser indiferente a la aprobación de mi conducta por los hombres de bien. Esta es la última carta que será escrita de mi mano; atacado después de tres años de cataratas, en el día apenas puedo ver lo que escribo, y lo hago con indecible trabajo; me resta la esperanza de recuperar mi vista en el próximo verano en que pienso hacerme hacer la operación á los ojos. Si los resultados no corresponden a mis esperanzas, aún me resta el cuerpo de reserva, la resignación y los cuidados y esmeros de mi familia. Que goce usted la mejor salud, que el acierto presida en todo lo que emprenda, son los votos de este su apasionado amigo y compatriota.  

                               José de San Martín. 


Colocó la nota en el sobre y la guardó en el primer cajón de su escritorio. Luego de la cena ordenó el toque de clarines en honor al Libertador y unas líneas para que sean publicadas al día siguiente.


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Bartolina la líder aymara

  Bartolina Sisa, fue dirigente indígena, del pueblo aymara.  Se opuso a la dominación colonial del Imperio Español, cuando lideró una suble...