Bartolina Sisa, fue dirigente indígena, del pueblo aymara. Se opuso a la dominación colonial del Imperio Español, cuando lideró una sublevación en La Paz, Bolivia, en septiembre de 1782. Valerosa mujer quechua fue descuartizada por las fuerzas españolas durante la rebelión anticolonial de Túpaj Katari en el Alto Perú. Podemos recordarla como una de las tantas mujeres que lucharon en defensa de la dignidad y libertad de sus pueblos. Luchó por la emancipación del yugo español acompañando a su esposo Túpac Katari. Por su brutal muerte, fue considerada mártir.
Nació el 25 de agosto de 1750 en la provincia Loayza del Departamento de La Paz.
Hija de José Sisa y Josefa Vargas, originarios del Alto Perú, vivían del comercio de la coca de los Yungas y de la tela o bayeta de la tierra. Junto a sus padres, Bartolina adquirió la experiencia en el comercio, logrando independizarse a los 19 años.
En sus viajes, por las ciudades, pueblos, comunidades, minas, cocales, Bartolina, conoció la realidad en la que vivían los pueblos andinos y el peligro de los ejércitos realistas. Observó el sometimiento, la explotación, las ofensas y el abuso que sufrían sus hermanos indígenas por parte de las autoridades españolas.
La realidad angustiante, la toma de conciencia de los problemas sociales y políticos, siendo muy joven, creo en ella la convicción de protesta contra todo el sistema colonialista de explotación.
Julián Apaza, conocido como Túpac Katari, más tarde se convierte en su esposo. Él fue parte del comercio de la coca, luego de estar dos años siendo explotado, en el trabajo forzado en la mita en las minas de Oruro. En uno de sus tantos viajes y frecuentando los mismos lugares, se conoce con Bartolina Sisa.
Bartolina era inteligente, sabía montar a caballo, dominaba el kurawa -onda- y el fusil. Una joven, bonita, enérgica y de piel morena, de importante estatura y ojos negros y con una determinación única. Se casó con Julián y su primer hijo fue capturado y asesinado, el resto de sus hijos sobrevivieron, para esto, cambiaron de nombres y apellidos. Comenzaron a ser perseguidos al ser señalados como parte de la resistencia de un pueblo sublevado contra el Imperio.
Sisa fue nombrada Virreina y Túpac Katari Virrey del Inca, tiempo antes, de marchar rumbo a a la liberación de su pueblo, en el cerco de La Paz. Bartolina organizó campamentos militares durante la sublevación en El Alto, en Chacaltaya; en Killi Killi; en el Calvario; en el valle de Potopoto y en las alturas de Pampahasi.
Julián Apaza, se enteró de los levantamientos y de las ejecuciones de los hermanos Katari en Chayanta (Potosí), de José Gabriel Tupac Amaru, en Tinta, por este motivo cambió su nombre a un nombre de guerra y se hizo llamar Túpac Katari.
Era el mes de marzo de 1781, comenzó el levantamiento en Ayo Ayo. La táctica de lucha fue el cerco y reunió a 40.000 hombres para sitiar la ciudad de La Paz. En pocos meses, en julio, el número de insurgentes se duplicó. Los principales cercos estaban en El Alto y Pampahasi comandados por Túpac Katari y Bartolina.
Comenzó el enfrentamiento entre el Ejército Español Realista y la resistencia indígena. Los indígenas tenían superioridad numérica y españoles contaban con armas de fuego. El 17 de mayo, Sebastián Segurola, al enterarse de que en Pampahasi comandaba una mujer, envió un ejército para romper el cerco. Sin embargo, Sisa resiste y logra triunfar.
Después de tres meses de cerco y sin provisiones, el ejército español comenzó a debilitarse por hambre. La Real Audiencia de Charcas envió 1.700 hombres para destruir el cerco y ejecutar a los líderes de la resistencia. El 30 de junio, la resistencia, indígena, se replegó sin oponer resistencia. Los españoles, astutos y entrenados para la guerra, actuaron de forma estratégica: instigaron a la traición a los indígenas a cambio les ofrecieron el indulto. La traición a la resistencia fue la entrega de los líderes. A raíz de esta noticia, el 2 de julio, Bartolina se trasladó desde El Alto hasta Pampahasi. Emrendió el viaje, sabiendo su hubicaión, algunos de sus acompañantes, que pactaron con los españoles, la traicionan. La tomaron presa y entregaron a cambio del indulto. Los traidores a Bartolina, también fueron traicionados, los realistas no cumplieron con el indulto.
Fue torturada y humillada por el brigadier Sebastián Segurola para obtener información. No reveló ningún dato. Resistió como líder y mártir, con dignidad y coraje. Durante el segundo cerco, ella continuaba presa, Túpac Katari intentó liberarla. Ofreció intercambiarla con él o con el cura Vicente Rojas.
El 17 de octubre llegó el Ejército Realista, desde Buenos Aires, con 7.000 hombres, al mando de un general déspota y sanguinario, el General José de Roseguín, para romper el cerco. La batalla fue encarnizada, la superioridad en armas de los españoles, hizo que Túpac Katari se repliegue hasta Peñas. En Chinchayo, fue apresado por la madrugada del 10 de noviembre por la traición cometida por el primo de Bartolina, Tomás Inca Lipe, que era su más colaborador cercano, el cual gozaba de su confianza verdadera. Pasados unos cuatro días, a Bartolina se la obligó a estar presente en el descuartizamiento público en la plaza de Peñas, del amor de su vida, su fiel y digno esposo, Túpac Katari.
Pasaron doce largos meses, al amanecer del 5 de septiembre de 1782, un colonialista español, decidió sobre la vida de una mujer, Bartolina, hija de las tierras profundas, originarias y pacientes, del pueblo inca.
El oidor Tadeo Diez de Medina, un español arrogante, la sentenció a muerte. Dio instrucciones precisas para su humillación y muerte.
La sacaron a la plaza mayor. Dos soldados realistas la ataron a la cola de un caballo.
Arrastrada hasta morir. Su frágil cuerpo golpeó sobre la tierra seca, atravesó superficies rocosas, su piel se plegó, sus lágrimas dieron un brillo húmedo a su rostro. Sus ojos negros, miraron al infinito, en su último suspiro y camino a la inmortalidad.
La sangre de Bartolina Sisa se fusionó, con la tierra símbolo de la resistencia, en las venas abiertas de la América india.
Mary Cross Copyright ©
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